El monte Otemanu
El pico volcánico que preside la laguna de Bora Bora, distinto con cada luz del día.

Bora Bora, Moorea y Tahití: el azul que enamoró al mundo, coronado por el monte Otemanu. Lagunas de mil verdes, flores de tiaré y noches bajo la Cruz del Sur.
Por qué enamora
Polinesia es el lujo de estar en el fin del mundo y sentirse en el paraíso. Las lagunas son tan claras que las villas parecen flotar en el aire, y la cultura — la música, los pareos, la sonrisa fácil — envuelve el viaje de una calidez que no se olvida.
Polinesia FrancesaQué no os podéis perder
El pico volcánico que preside la laguna de Bora Bora, distinto con cada luz del día.
Nadar con rayas mantelina y tiburones de arrecife en aguas de un metro, turquesas y tibias.
La isla corazón: piñas, valles verdes y ballenas jorobadas de julio a noviembre.
Un islote privado, pescado a la brasa y la laguna entera para vosotros dos.
Gastronomía
El poisson cru — atún marinado en leche de coco y lima — es la joya. Súmale la vainilla de Tahití, las frutas del Pacífico y la cocina francesa que dejó la influencia gala.
Cultura
El mana polinesio se respira en la danza, los tatuajes ancestrales y la corona de flores con la que te reciben. Una cultura orgullosa, alegre y profundamente ligada al océano.
El consejo del travel designer
«Empezad suave en Moorea o Tahití y guardad Bora Bora para el final: es la traca.»
Lunas de miel por Polinesia Francesa